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25.3.07

El pueblo unido jamás será vencido. 1984. Orwell

Y es que en realidad todos sabemos que si hay alguna esperanza está en los proles.

Pero para que una verdadera revolución tenga efecto el pueblo debe de estar unido. Eso no interesa, así que la maquinaria del poder se pone a funcionar para separarnos.

Si nos tienen ocupados en luchar unos contra otros nunca nos plantearemos qué es lo que hacen los que mandan. Es muy importante dividirnos en dos bloques totalmente opuestos, así nuestros ‘enemigos’ nunca podrán tener nada en común con nosotros: izquierdas/derechas, Madrid/Barcelona, jóvenes/viejos, rockers/ mods, hombres/mujeres, norte/sur, ricos/pobres…. Divide y vencerás.

En cualquier aspecto de la vida nos buscan algo o alguien a quien oponernos; nos encontrarán un enemigo que ponga en peligro nuestra privilegiada posición. Nuestros dos minutos de odio tienen que estar perfectamente concentrados.

Para evitarnos pensar están lo medios de comunicación que nos dicen lo que hay que decir y cómo hay que actuar. Así, al final puedes ver cómo se pelean dos personas en un bar por la conveniencia o no de una ‘opa hostil’ sin ni siquiera saber lo que es. Increíble.

La imaginación, la libertad de pensamiento, la libertad de elección y la tolerancia están entre las pocas cosas que nos pueden salvar. Y sobre todo la actitud.

10.3.07

Jazzman ¿Cuánto valen tus ideas? 1984. Orwell

Visita el blog de Jazzman: The Observer
Al leer 1984 muchos quizás se sientan afortunados de vivir en un mundo donde las ideas fluyen con cierta libertad, un mundo donde podemos encontrar muchas ideologías diferentes bien sean políticas, económicas y por supuesto religiosas. Existe (de forma más o menos real) lo que algunos han llamado "libertad de pensamiento". Todo lo contrario sucede en 1984, donde un estado totalitario establece una única e indiscutible forma de pensar, sea en el campo que sea, y por supuesto castiga a los que se atreven a pensar de forma distinta, haciéndolos desaparecer sin que nadie sepa qué se hizo con ellos.

Y en gran parte esa campaña del temor tiene sus frutos, la mayoría de los ciudadanos se someten con más o menos resignación a los adoctrinamientos del régimen, vendiendo sus ideas propias a cambio de una vida tranquila, cómoda y sin complicaciones ni temores. Y es aquí es donde reside para mí uno de los grandes valores de este libro, es decir, ¿a cambio de qué estamos dispuestos a vender nuestras ideas?

Me es inevitable echar la vista atrás (o al presente) y considerar casos de personas que vivieron bajo regímenes totalitarios en la URRSS, Alemania, Rumanía, Serbia, Italia, España, Argentina, Chile y un interminable etcetera. La gran mayoría, a pesar de no estar de acuerdo con sus respectivos gobiernos, sacrificaron sus ideas propias a cambio de tener una vida sin problemas y más o menos en paz, llegando algunos al extremo de estar de acuerdo con la ideología de la dictadura, y es que hay que reconocerlo, vivir con temor no es nada recomendable, los que lo han vivido dicen que corroe hasta los huesos.

Pero ¿qué hay de aquellos que no se dejaron vender facilmente? ¿que, al igual que Winston, consideraron sus ideas tan valiosas que merecían hasta su propia vida? Muchos son los que mantuvieron sus convicciones e ideas intactas hasta la muerte, los que resistieron maltrato, vejaciones, palizas, torturas inhumanas, y todo tipo de mecanismos de presión, algunos inimaginables, a cambio de mantener una integridad ideológica y moral, cuyo valor trasciende a estas palabras. Porque para ellos las ideas simplemente no tenían precio, no se podían cambiar por una buena casa, un buen coche o simplemente una "vida tranquila".

Y ahora el debate podría estar en ¿valía la pena tanto sacrificio por una forma de pensar? Mi opinión es un rotundo POR SUPUESTO, somos seres libres y como último reducto de nuestra libertad está nuestro pensamiento, si alguien nos lo arrebata o nos lo compra a cambio de lo que sea, automáticamente dejamos de ser libres. Y es que la libertad no depende de que estemos encerrados en un campo de concentración o que podamos vivir en nuestra casa la playa, depende de que podamos pensar libremente, y esa libertad no está en venta.

Por eso, ¿cuánto valen tus ideas? ¿serías capaz de venderlas a cambio de algo? Considero que no podremos contestar completamente a estas preguntas a menos que vivamos en un mundo parecido al de 1984, pero sí que hay formas de contestarlas en cierta forma hoy día, aunque eso os lo dejo a vosotros.

Saludos!

4.3.07

María. 1984. Orwell. Libertad y seguridad

Yo no lo había leído nunca, es angustioso, sentir que vives encorsetado de esa manera, o peor incluso que no puedas ni siquiera sentir. Creo que Winston no traiciono a nadie porque ya estaba muerto, la muerte le llegó antes, en el momento en que le privaron de la capacidad de pensar y le obligaron a convertir mentiras en actos de fe, en dogmas, en verdades incuestionables.

Pero nada de lo que se escribe en el libro es nuevo, todo me recuerda a lo aprendido, el colegio, la familia. Admites como válidas conductas morales que ni siquiera cuestionas, son deberes que repites automáticamente, y cuando dudas, surge la culpa judeocristiana o la conciencia, la madre de todas las torturas. Son pensamientos automáticos que no pones en tela de juicio porque si lo haces, el mundo tal y como lo entiendes empieza a desaparecer, es el abismo.

El mundo está cambiando tanto que casi no se puede reconocer, las normas que regían ya no son válidas y eso genera incertidumbre; el miedo y la ignorancia es su consecuencia más directa y para restaurar la seguridad perdida admitimos como válidas conductas que conculcan frontalmente los derechos fundamentales y libertades públicas heredadas de la revolución francesa y de la declaración universal de los derechos humanos de 1948. Queremos seguridad a costa de libertad sin darnos cuentan de que ahora los malos son otros pero en cualquier momento a nosotros nos pueden privar de libertad sin habeas corpus, nos pueden declarar culpables sin un juicio justo. Lo que no quieras para ti no lo admitas para los demás.

Yo soy optimista por obligación, he aprendido que el pesimismo solo conduce a la parálisis. Solo si crees que las cosas pueden cambiar actúas para cambiarlas, confío en la gente, confío en que las personas en el último momento reaccionamos positivamente, el mundo es cambiante y convulso lleno de dolor pero también capaz de grandes cosas. Esto no es una expresión de deseo.

Algunos me califican de naif. No lo creo.besos,Maria

28.2.07

1984. Utopía y ciencia ficción

A partir de Tomás Moro y su Utopía son muchas las obras que plantean ideas para un mundo mejor. Su característica principal era la de presentar alternativas a la realidad existente, dando así ideas a los gobernantes.

En estas obras la acción solía transcurrir en países lejanos o en lugares perdidos a donde todavía no había llegado el hombre. Las islas eran un lugar muy recurrente. Pero en el siglo XX la humanidad llegó a prácticamente todas las esquinas del planeta, dejando así pocos sitios en los que transcurrieran nuestras utopías.

Solución: el futuro. Algo que siempre nos gustó imaginar. La eterna pregunta ¿A dónde vamos? El concepto de utopía cambió. No sólo proponemos futuros mejores, también advertimos de lo que ocurrirá si no cambiamos el presente.

Aparece aquí el término ‘distopía’. En la utopía siempre se reflejaba una sociedad mejor. En la ‘distopía’ se presenta una sociedad peor, consecuencia de nuestros hechos presentes. 1984 es, probablemente, la distopía más famosa. Pero no la única. A su lado podemos citar ‘Un mundo feliz’ y ‘Nosotros’. Las dos son obras anteriores a 1984 que surgieron como respuesta a los sistemas totalitarios de la primera mitad del siglo XX, y que nos avisaban de sus consecuencias en un futuro por entonces lejano. Un futuro que es nuestro presente.

Es por eso que me gustaría que todos valorásemos más el término ‘ciencia ficción’. Hay muchas obras que encasilladas dentro de un género lleno de alienígenas verdes, platillos volantes y pistolas de rayos no reciben toda la atención que se merecen.

Veamos estas obras como lo que realmente son: la plasmación del viejo espíritu de la utopía. Al fin y al cabo ‘La Guerra de los mundos’ pretendía lo mismo que Conrad y su ‘Corazón de las tinieblas’ que tanta satisfacción nos dio en este club: denunciar el expolio que se estaba cometiendo en África. Esa era una de sus lecturas.

25.2.07

Pavia. 1984

Pavia desde su base operacional de Ciaño.

En la tranquila seguridad del verano de mis 16 años, ya voy por 34 y mucho menos pelo, fue cuando me tropecé con este autor. En las profundidades polvorientas del armario, en edición de RTV, Biblioteca Básica Salvat (mal papel, peor presentación y olor húmedo), apareció: 1984, George Orwell. Reconozco no haber leído más que las primeras líneas, creo recordar que llegué hasta donde el torturado Winston Smith se fijaba que todo lo que escribía en su diario era una incontenible sucesión de palabras sin signo alguno de puntuación. De ahí a pensar en los Santos Inocentes todo uno, y a relacionarlo con trabajo de clase, con lo que el libro quedó aparcado. Pero, como era un libro, y en eso siempre he pecado, terminó en los fondos de mi maleta final de verano y regreso al hogar.

A la altura del mes de Noviembre, en una aciaga noche de insomnio que comenzó con Pink Floyd y The Wall, más que posiblemente entre delirios de adolescente lo abrí de nuevo, con ese ánimo suicida de Victoria o Muerte. Devorador nato de libros apenas me sobrevivió un par de días, y he de decirles que fue un libro que me costó entender en aquel momento. Sin embargo, con el rápido pero denso paso de los años, el fondo dejado ha sido enorme. Cada vez que percibo un abuso de poder, una intromisión del Estado en los derechos del individuo, cada vez que veo que un “ente estatal” quiere imponerme una determinada tendencia en el pensamiento, todas mis alarmas se encienden. Algo que debo, sin duda en gran medida, al recuerdo del Gran Hermano, y al sabor ácido del penoso recordatorio de lo difícil que es conseguir vivir manteniendo cierta dignidad personal, y lo extremadamente fácil que el hombre puede ser anulado por la colectividad.
El libro habla en fin, a mi entender, de la libertada humana, de lo que puede llegar a suceder si la cedemos.

Insisto en que es una gran elección, y más teniendo en cuenta los días que nos han tocado vivir.

Sin más se despide Pavia desde Asturias.

20.2.07

1984. La realidad no existe

La realidad no existe. Existe lo que pensamos que existe, sea real o no. En el mundo de 1984 no existe la libertad de pensamiento, pero el Partido llena nuestra mente de realidad.

La importancia de escribir la historia es tanta como la importancia de re-escribirla. El Ministerio de la Verdad se encarga de cambiar las cosas a medida de Gran Hermano. La historia comenzó cuando se inventó la escritura. Lo que no está escrito no es historia.

La información, los medios de comunicación: una de las mayores armas del mundo actual. Para que nuestro mundo vaya bien no hace falta que los hechos sean reales, sólo hace falta que alguien escriba lo que queremos oír. Entonces nos reafirmaremos en nuestras posiciones y seremos más enemigos de nuestros enemigos.

Salgamos a la calle y compremos dos periódicos. Volvamos a casa y sintonicemos dos emisoras de radio. Disfruten del espectáculo. Nuestros dos minutos de odio acaban de comenzar.

"Pero, ¿saben ustedes caballeros lo que escitaba sobre todo mi cólera, lo que la hacía particularmente vil y estúpida? Pues era que advertía, avergonzado, en el momento mismo en que mi bilis se derramaba con más violencia, que yo no era en el fondo un hombre malo, que no era ni siquiera un hombre amargado, sino que simplemente asustaba a los gorriones por divertirme"
Memorias del subusuelo. F. Dostoyevski.