¿Por qué Jonathan Trevanny, un hombre tranquilo, y totalmente normal decide pasar la línea y cometer asesinato?. ¿Por codicia?, ¿Por debilidad ante la manipulación?. ¿Por demostrarse algo así mismo?. Apuesto por la opción más romántica, ofrecer a su mujer y su hijo la seguridad económica que no tienen. Devolver a Simone la incondicionalidad que demostró casándose con él. Compensarla del sí quiero sin futuro que aceptó libremente. Ahora ya sabemos que se equivocó. No contó con la integridad moral de su mujer. Quizá por eso Win Wenders decidiera cambiar el final haciendo cómplice a Simone. El otro final de la historia de amor y muerte. Y es que el amor toma otra dimensión ante la evidencia del fin seguro. Todo toma otra dimensión.
Quizá la aportación más interesante de Patricia Highsmith a la novela negra haya sido introducir el complemento psicológico en la acción. La trama se mezcla con la reflexión sobre temas existenciales como la muerte. Por algo se confiesa admiradora de Dostoievski. El miedo, la dolorosa espera, la sinrazón de morir joven, a través del personaje de Jonathan, en este caso. Sin embargo, y creo que de manera intencionada, trivializa al mismo tiempo sobre ello, con el concepto de la muerte que tiene Ripley. Digamos que el mensaje es que no todas las vidas tienen el mismo valor. Se nos presenta la temprana muerte de Jonathan como injusta, pero no hay el menor asomo de remordimiento ni mala conciencia al asesinar a un mafioso. Es más, se plantea la culpabilidad como una cuestión religiosa y no de sentimientos humanos, personificada en Simone. “la vida humana y todo eso” les produce risa. La juventud o la necesidad de defenderse redimen a Ripley de todos sus asesinatos.
Pero si nos fijamos sólo en Jonathan descubrimos cosas interesantes. En primer lugar la autora busca la trascendencia filosófica. La muerte cómo idea abstracta y metafísica, más allá del individuo. La temporalidad de todas las clases de vida, personas, animales y cosas. Todo acabará destruido tarde o temprano. “La sensación de que todo perecería, de que todo acabaría por desmoronarse”. Y al mismo tiempo, la conciencia de la levedad del ser. De que todo seguirá aquí cuando nos vayamos. Jonathan piensa que morirá en la casa en la que vive, y que allí seguirá varias décadas después de que él desaparezca.
Pero el tema que le interesa a Highsmith sobre manera, es el de la muerte fuera de tiempo. El hombre joven y enfermo en una situación límite. ¿Se olvidan en esos casos los valores y principios?. ¿Qué es capaz de hacer un hombre que tiene los días contados?. Ripley es el contrapunto que le da la oportunidad de reflexionar sobre esto con su manipulación. La alienación y el poder de saberse muerto. La posibilidad de vivir más allá de la jurisdicción de la culpa irritante, como diría Roth. ¿Qué trascendencia tienen sus actos si ya no teme al riesgo, la ley o el enemigo?. En el momento que decide acudir a casa de Ripley para ayudarle, decide también diferir sus problemas para que la muerte los resuelva.
En la otra cara de la moneda, el sufrimiento, la espera sin esperanza. Jonathan se siente como el laurel polvoriento que nunca florece, no se mueve, jamás crece y nunca cambia. Es consciente de que no tiene la oportunidad de sentir el declive poco a poco, con tiempo para asimilar el final, como los demás. Asistimos al proceso de aceptación de lo irremediable que nunca es del todo posible. Se puede vivir con eso e incluso sentirse contento algunos días, algo que él mismo se recrimina. “pensó que era propio de locos estar tan alegre y se amonestó así mismo, como hubiera hecho de haber estado a punto de tomarse una copa de más”. Incluso es capaz de disfrutar del dinero que recibe d Reeves, porque todavía está vivo. Pero cuando llega el momento final, nos deja claro que se trata de rendirse ante lo que es imposible prepararse.
Y por último, lo que más nos identifica con Jonathan, el miedo a morir. Sólo puede hacerlo soportable imaginando que vendrá de una manera dulce, “como una ola al deslizarse sobre la arena para volver al mar”.
Dice Shakespeare en Julio César que, de todos los portentos, le parece el más extraño, que los hombres teman, viendo que la muerte, que es un fin necesario, llegará cuando llegue, y que los cobardes mueren muchas veces antes de su muerte. No tuvo en cuenta lo qué da tiempo a pensar si se sabe cuando va a llegar.
Labels: El amigo americano, el juego de Ripley, Patricia Highsmith, Win Wenders