7.2.07

Mujer y pensamiento en Madame Bovary

“Un hombre, por lo menos, es libre. Puede pasar por todas las pasiones, recorrer los países, saltar los obstáculos, hincar el diente a los más exóticos placeres. Pero una mujer está continuamente rodeada de trabas. Inerte y flexible al mismo tiempo, tiene en contra suya tanto las molicies de la carne como las ataduras de la ley. Su voluntad, igual que el vuelo de su sombrero sujeto por una cinta, flota a todos los vientos; siempre hay algún anhelo que arrebata y alguna convención que refrena”.

No creo que haya otra novela de la época que describa con tanta precisión la situación de la mujer a mediados del siglo XIX. De ahí que el acto de rebeldía de Emma sea calificado como acto de libertad contra una sociedad que Flaubert se encarga de criticar en la novela.

Emma hace todo lo que no se espera de una mujer. Si en vez de Emma el protagonista hubiera sido Charles, seguro que no hubiera habido tanto escándalo.

¿Y qué se esperaba de una mujer? Podemos verlo cuando se enamora de Leon:

“Se empezó a tomar a pecho las faenas domésticas, volvió a frecuentar con regularidad la iglesia y a ser más exigente con la criada”.

La religión, los hijos y la casa son presentadas, sucesivamente, como la salvación de Emma. Eso es lo que se espera de la mujer.

Tenemos, pues, una visión social de Flaubert apoyando los movimientos a favor de la mujer que empezaban a hacerse notar. Pero hay otro aspecto que la obra refleja bastante bien: el cambio de pensamiento que se está produciendo.

El comportamiento de todas las sociedades podría definirse por la relación, o la ausencia de relación, que tienen con Dios, cualquiera que sea. En Madame Bovary asistimos a un cambio en el concepto de Dios. Entre 1789 y 1856 se produjeron en Francia cambios importantísimos que tendrían repercusión en el mundo entero. Se pasó del poder de la monarquía y la aristocracia al poder de la burguesía. Al mismo tiempo los dogmas católicos se comenzaban a poner en duda y la ciencia avanzaba por encima de las creencias religiosas. Y todo esto está en la obra. Hay numerosos ejemplos, pero vamos con uno, cuando Homais hace la definición de Dios:

“Yo creo en un Ser Supremo, en un Creador, el que sea, eso no me importa, en alguien que nos ha traído a este mundo para que cumplamos con nuestro deber de ciudadanos y de padres de familia. No necesito ir a la iglesia a besar bandejas de plata y a engordar a expensas de mi bolsillo a una pandilla de farsantes que están mucho mejor alimentados que nosotros. Porque a Dios se le puede rendir homenaje igual en un bosque que en una tierra de labor o simplemente contemplando la bóveda celeste, como hacían los antiguos. Mi Dios es el de Sócrates, el de Franklin, el de Voltaire, el de Béranger ¡Yo estoy a favor de La profesión de la fe del Vicario de Saboya y de los inmortales principios del 89!”

Como podemos ver, algo estaba cambiando y Flaubert lo reflejó perfectamente. Como dice María: Un mago. Este Flaubert es un mago.

20 comments:

lvhuizi1122 said...

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La mujer justa said...

Un análisis cojonudo. Yo pienso que Madame Bovary es una de las primeras novelas escritas por un hombre en que se cuestiona el papel social de la mujer. Lo mismo sucede en otras dos novelas que a mí me resultan parecidísimas pero sin embargo muy distintas a esta: Ana Karenina y La Regenta. Pero en las tres la infidelidad de la mujer es un acto de rebeldía contra la jaula en la que les ha tocado vivir... Y el apunte sobre el cambio religioso no lo había pensado, gracias por ese enfoque.

Jordi M. Novas said...

Me da un mal rollo tremendo el pensar que ahora no somos tan diferentes de los presonajes que desgrana Flaubert. Hay mujeres aun con una mentalidad similar(en la actualidad de auto represion), y hombres actuales que desearían vivir en aquella época para poder ejercer de lo que ellos consideran ser hombre.

Anonymous said...

La independencia economica es el primer paso para la libertad de decisión pero sobre todo la libertad de pensamiento es lo que nos hace volar, y ésto es más complicado de conseguir, el miedo, la culpa, los prejuicios ,la religión que nos encorseta todavía más a las mujeres, todo contribuye a que no pensemos. Yo que , vivo en el siglo XXI, me confieso afectada por todas estas limitaciones, por eso admiro profundamente a las mujeres valientes, las que van de frente, las que nos abren brecha a todas las demás, las consecuentes, las directas, las libres, las mujeres separadas que sacan a sus hijos adelante con un sueldo de risa, las que viven con un burka sobre sus hombros y sobreviven. Hay muchas.
No me cae bien Emma quizás porque no comparto su desinterés por todo lo que no sea ella misma y sus pasiones o quizás por que yo también estoy llena de prejuicios y no veo más alla de lo convencional.
Lo pensare. A ésto último me ayudais vosotros.
bsinos María

Carissa García said...

Es muy duro de parte del autor atreverse a marcar la diferencia de libertades entre géneros. Aún me hace ruido pensar que (aún en el siglo XIX) los hombres eran más libres de las mujeres. Flaubert nos permite abrir una ventana a esta sociedad, en donde demuestra una mujer caprichosa, la única que decide qué quiere y qué no quiere. ¿Esto no es libertad?

isabel said...

Hola a todas/todos
Como decís, lo lamentable es pensar que nuestra situación es muy parecida a la del siglo XIX. No hemos avanzado casi nada. No me había dado cuenta de esa visión del libro.
Ahora sí que ya es un libro completo.
Un abrazo

Isil said...

El principal choque de generos me parece que era entre las heroinas que adoraba emma y su intento de emularlas.
Respecto al cliche, honestamente parece casi preferible aquel servilismo a la ilusion de independencia actual de la madre trabajadora consumidora de fitness.

Jordi M. Novas said...

Madre trabajadora... No es que esa "ilusion de independencia" actual sea mejor; el problema es nadie habla de padres trabajadores; ciertas facetas de la vida siguen recayendo en las mujeres por una cuestión pura y simple conservadurismo en pareja, cada vez mas absurdo a medida que pasa el tiempo.
El servilismo era patético antes y lo sigue siendo ahora combinado con el fitness.

Dalia said...

Increíble análisis, Natalia. Me ha gustado mucho tu visión de la obra. Yo no había caído en este enfoque religioso. Gracias por aportarme esta otra visión.
Besos.

Natalia Book said...

Bueno,
Ante todo decir que el próximo post, y el último sobre Emma Bovary, tiene una visión muy interesante.
Veo que más o menos coincidimos en que la situación de la mujer apenas ha cambiado en 150 años, aunque a veces intentemos disfrazarla. La mayoría de las veces lo único que se logra es que las mujeres trabajen el doble: dentro y fuera de casa. Me gusta esa apreciación de que nunca se hable de 'padre trabajador'. Eso ya lleva implicito quien cuida de los niños.

También veo que las simpatias por Emma siguen divididas :), y eso está muy bien, y es que al final todos coincidimos en lo buena que es la novela.

Saludos

homais said...

Las religiones siempre han sido el arma de los gobiernos para controlar a las personas. De ahí que todos se asocien a alguna. El ¡Que nos dejen ser libres!

pequeñoIbán! said...

Cuando dice que si Charles hubiera sido el protagonista no hubiese habido escándalo creo que recuerda a todo lo que tiene que ver con el anacrónico rol del sexo, y su confusión con el género... que no es lo mismo

Un saludo!

Emma said...

Uh, ya dijeron mucho de lo que iba a decir =D
Es cierto, no sé cuánto se avanzó en el tema "igualdad de géneros" desde esos tiempos.
Todavía hoy la sociedad condena mucho más a una mujer infiel que a un hombre, condena mucho más a una mujer que no se ocupa de sus hijos que a un hombre que hace lo mismo...


Saludos!

Natalia Book said...

Pues sí,
pequñoiban, emma: los dos aportáis dos ideas muy interesantes. No es la mismo la igualdad de sexo que la igualdad de género. Y que poco se avanzó desde entonces. Todavía hoy se sigue viendo que la mujer es la que se tiene que ocupar de todo. Y en cuanto al tema de los niños, es cierto: se sigue suponiendo que la mujer es la auténtica rsponsable.

En cuanto a este tema, os recomiendo la visión de la película que pequñoibán! nos aconsejó: juegos secretos. No os puedo contar nada para no estropear la película.
Saludos

elenita said...

Hola!!
Estoy haciendo un trabajo sobre el libro para clase, y realmente me han ayudado mucho vuestras opiniones. En todo caso, aunque se sintiese atrapada en un matrimonio aburrido, sin pasión, no me parece justificable la actitud de Emma, pues me da bastante pena de Charles. Con su actitud no solo me refiero a las infidelidades, sino sobretodo a su egocentrismo que, llevaron su vida a la destrucción.

Natalia Book said...

Gracias por tu comentario. Nos encanta saber que nuestro blog sirve para algo!!!!
La verdad es que es un tema muy deliacado y las opiniones son diversas, como en todos los aspectos de la vida. Gracias por tu comentario
Saludos

Aquileana said...

Natalia;

En cierta medida el psicologista y realista Flaubert, fue un Hombre Feminista...

Saludos y gracias por esta selección de citas de Mme Bovar ;)

Aquileana.-

helen garnica said...

Yo, creo que no solo en personajes como Emma y Homais se pueda percibir un cambio sino en el mismo Charles. Me explico, me parece que Charles es un personaje que rompe con esquemas de su época, en este tiempo no se podía permitir a la mujer independizarse ni rebelarse.Si bien es cierto que se puede decir que Charles es sumamente pasivo y por eso le permite todo a Emma, también debemos reconocer que este le otorga libertad absoluta a ella, pues le permite ir a la ciudad, administrar el dinero y tomar clases de piano( Emma no hace esto último). Charles no tiene los prejuicios de Homais, permite que Emma se libere a diferencia de la esposa de Homais, que es la típica mujer hogareña. Incluso él menciona que desea educar a su hija- antes de que Emma los lleve a la ruina., por eso me parece que este personaje a pesar de ser calificado como "tonto" de una forma u otra contribuye a la liberacion de Emma.Charles es el antípoda del hombre de ese siglo,que veía a la mujer como ser inferior, pero Charles dice "mi esposa es inteligente".
También me gusta el tinte irónico que maneja Flaubert al final de la novela porque Emma buscaba el tipo romántico que la amase con todo su ser. Charles decide honrarla- después de que ésta se suicida- con un ataúd especial y caro,pese a que estaba arruinado, incluso contempla el cadáver con amor.La muerte de Charles borda el patetismo, el ser romántico muere de amor y dolor. Me es imposible no pensar: "Emma, que ciega eras"

muebles jaen said...

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Luciano Sívori said...

Hola!! Excelente nota. Yo personalmente creo que Madame Bovary es uno de esos libros que marcan umbrales, por miles de razones. Admito que es un poco pesado, pero al analizarlo se vuelve fascinante

Justamente armé una nota en mi blog al respecto donde mencionó lo que me llamó la atención en un análisis informal.


Te invito a leer mi nota y comentarla!!

http://viajarleyendo451.blogspot.com.ar/2013/06/50-sombras-de-madame-bovary.html


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Subo notas de literatura, cine, humor y cultura en general. Saludos!!

Luciano